Continuidad y calidad
¿Sirve de algo si al final no vendo?
Sí, y mucho. Una empresa que funciona sin depender de ti es más fácil de dirigir, de hacer crecer y de dejar en manos de la siguiente generación. Puedes coger vacaciones de verdad, incorporar gente más rápido y decidir con calma si vendes, cuándo y a quién.