Paso a paso
1 h de sesión semanal + 2 h de consultor
Un área y sus procesos clave, con poca gente implicada.
690 € / mes
Elegir Paso a pasoConsultores de Afer documentan cómo trabaja tu empresa, detectan dónde se atasca y te acompañan a cambiarlo por fases, midiendo cada paso. Es un servicio opcional, aparte de la plataforma.
Objetivos · base → ahora → meta
La consultoría de procesos de Vector es un servicio para pymes que quieren ordenar cómo trabajan sin parar la empresa para conseguirlo. Un consultor de Afer se sienta con tu equipo, graba cómo se hacen las cosas hoy, lo deja escrito paso a paso y te propone qué cambiar, en qué orden y cómo medirlo.
No es un informe que acaba en un cajón. Es un método de siete fases: empieza por entender tu empresa, sigue con un piloto sobre un caso real y termina con los cambios implantados por olas y el conocimiento mantenido al día. En cada punto decides tú si se sigue o se para.
Es un servicio opcional y va aparte de la plataforma. Hay empresas que documentan sus procesos por su cuenta con Vector y otras que prefieren que alguien con oficio lo haga a su lado. Las dos opciones funcionan; lo que cambia es el ritmo y cuánto tiempo pones tú.
Si llevas años siendo la persona a la que todos preguntan, esta consultoría de gestión de procesos está pensada para que lo que has construido quede escrito, repartido por puestos y funcionando aunque tú no estés en la oficina.
18:42 min · 2 participantes
Jordi02:14Primero voy a la obra y tomo todas las medidas, con fotos de las esquinas.
Consultor02:31¿Y después, quién saca el despiece?
Jordi02:36Yo mismo, en el programa de diseño. Si lleva lacado, se lo pido a Compras antes de pasar precio.
Borrador del proceso · generado por IA
En muchas pymes llega un momento en que crecer empieza a pesar. Entran personas nuevas y tardan meses en ir solas. Las mismas dudas llegan una y otra vez a la misma mesa. Un cliente recibe un trato distinto según quién lo atienda. Nada está roto, pero todo depende de que alguien concreto esté.
Ahí es donde una consultoría de procesos aporta más. No porque tu equipo no sepa trabajar, sino porque nadie tiene tiempo de parar, mirar el conjunto y escribirlo. El consultor pone ese tiempo y el método; tu equipo pone lo que sabe.
También encaja cuando hay un cambio a la vista: un relevo generacional, una segunda sede, un programa nuevo que implantar o, sencillamente, las ganas de dejar de estar en todo. Cambiar de método cuesta mucho menos cuando antes sabes con precisión cómo trabajas hoy.
Y encaja si quieres llevar la IA al día a día de la plantilla con criterio, empezando por lo que ya hacéis y no por la herramienta de moda.
El trabajo sigue siempre el mismo orden. En el encuadre acordamos objetivos, alcance y con quién hablar. En el diagnóstico entrevistamos a las personas clave, grabamos las conversaciones y dejamos escritos los procesos tal como se hacen hoy, con una línea base medida para poder comparar después.
Con esa foto delante, en la fase de oportunidades ordenamos lo que se puede mejorar según su impacto, su esfuerzo y su riesgo. La propuesta convierte esa lista en una hoja de ruta por olas: qué va primero y por qué.
Antes de tocar toda la empresa hacemos un piloto sobre un caso real. Se mide cada semana y al final se decide con datos si se sigue o se para. Si funciona, llega la implantación por olas, área a área, sin paralizar el trabajo diario.
La última fase no termina nunca: el conocimiento vivo. Los procesos se revisan, se actualizan cuando algo cambia y se avisa a quien le afecta. Es lo que evita que dentro de dos años vuelvas a estar como al principio.
La consultoría se contrata por horas al mes, no como un proyecto cerrado. Así el ritmo se ajusta a lo que tu empresa puede absorber: en plena temporada no se puede dedicar lo mismo que en un mes tranquilo, y el método lo tiene en cuenta.
La referencia es sencilla: cada hora de sesión semanal con tu equipo equivale a tres horas de consultor. Una es la sesión en sí; las otras dos se dedican a documentar lo hablado, planificar el siguiente paso e implantar lo acordado. Tu gente pone una hora y el trabajo pesado queda del lado del consultor.
Las sesiones se graban y se transcriben con el nombre de cada participante. De ahí salen los procesos paso a paso, cada uno asignado a un puesto y con un puesto dueño que lo mantiene. Los acuerdos de cada reunión salen con responsable y fecha, para que nada se quede en «ya lo hablaremos».
Puedes empezar con un ritmo suave y subirlo cuando el piloto demuestre que merece la pena, o bajarlo cuando la implantación ya camine sola.
Una consultoría de gestión de procesos se juzga por lo que queda cuando el consultor ya no está. Aquí lo que queda vive en Vector, la plataforma de gestión de procesos con IA: procesos escritos paso a paso, organizados por puesto, con versiones y con dueño.
Cada persona entra con un enlace a su correo y ve lo suyo: sus tareas, los acuerdos que le tocan y cómo se hace cada cosa de su puesto. Si alguien tiene una duda, puede preguntar a la IA, que responde con vuestros propios procesos y cita de dónde saca la respuesta.
También queda la medición: rondas de preguntas anónimas a la plantilla, objetivos con línea base, situación actual y meta, y una vista de dirección que puedes exportar a PDF para ver cómo avanza la implantación.
Y queda algo menos visible: un equipo que ha participado en describir su propio trabajo. Eso hace que los cambios se acepten mejor y que la próxima persona que entre tenga un camino claro desde el primer día.
Nos cuentas cómo está tu empresa y qué te preocupa. Vemos juntos si tiene sentido la consultoría o si te basta con la plataforma.
Acordamos el alcance y entrevistamos a tu equipo. Salen escritos los procesos de hoy y una línea base medida.
Probamos una mejora sobre un caso real, la seguimos cada semana y decidimos contigo si se extiende.
Extendemos por olas lo que funciona y mantenemos los procesos al día cuando algo cambia.
Primero documentamos cómo trabajáis hoy y lo medimos. Después mejoramos, probando en pequeño antes de extender.
Acordamos objetivos, alcance, calendario y las personas con las que hay que hablar. Sin esto, todo lo demás va a ciegas.
3–5 díasEntrevistas grabadas con quien hace el trabajo. Salen por escrito los procesos de hoy y una línea base medida para comparar después.
3–5 semanasOrdenamos lo que se puede mejorar según impacto, esfuerzo y riesgo, para no empezar por lo que más ruido hace sino por lo que más aporta.
5–7 díasUna hoja de ruta por olas: qué se cambia primero, qué después y qué se deja para más adelante, con el motivo de cada decisión.
5–7 díasProbamos una mejora en un caso real y la medimos cada semana. Al final se decide con datos si se sigue o se para.
4–8 semanasLo que ha funcionado se extiende área a área, con cada proceso asignado a un puesto dueño y sin paralizar el trabajo diario.
6–12 mesesLos procesos se revisan y se actualizan cuando algo cambia, y se avisa solo a los puestos afectados. Esta fase no termina.
SiempreEliges las horas de sesión semanal con el consultor. Por cada hora de sesión contigo, el consultor dedica dos más a documentar, planificar e implantar.
1 h de sesión semanal + 2 h de consultor
Un área y sus procesos clave, con poca gente implicada.
690 € / mes
Elegir Paso a paso2 h de sesión semanal + 4 h de consultor
Varias áreas a la vez, con pilotos medidos cada semana.
1.290 € / mes
Elegir Constante3 h de sesión semanal + 6 h de consultor
Toda la empresa por olas, con mucha gente implicada.
1.790 € / mes
Elegir Intensivo1 h de sesión = 3 h de consultorHoras calculadas sobre 4 semanas
Se contrata por horas al mes. Paso a paso son 12 horas al mes por 690 € al mes; Constante, 24 horas por 1.290 € al mes; e Intensivo, 36 horas por 1.790 € al mes. Las horas se calculan sobre cuatro semanas. Cada hora de sesión semanal con tu equipo equivale a tres horas de consultor: la propia sesión y dos más para documentar, planificar e implantar.
No. La consultoría es un servicio opcional y va aparte. Puedes usar Vector y documentar tus procesos por tu cuenta, grabando conversaciones y dejando que la IA las convierta en procesos paso a paso. La consultoría tiene sentido cuando prefieres que alguien con método lleve el ritmo, haga las entrevistas y te acompañe durante la implantación.
Depende del tamaño de la empresa y del ritmo que elijas. Como referencia, el encuadre lleva de tres a cinco días, el diagnóstico de tres a cinco semanas y el piloto de cuatro a ocho semanas. La implantación por olas suele ocupar entre seis y doce meses. La última fase, mantener el conocimiento vivo, no tiene fecha de fin.
Menos de lo que parece. El grueso del trabajo lo hace el consultor: por cada hora de sesión con tu equipo dedica dos horas más a documentar, planificar e implantar. En el diagnóstico hacen falta entrevistas con quienes mejor conocen cada proceso y, durante el piloto, alguien que lo siga de cerca. El resto del tiempo tu empresa sigue trabajando.
Se para. El piloto existe precisamente para eso: probar una mejora en un caso real, medirla cada semana y decidir con datos si se extiende o no. Parar a tiempo también es un buen resultado, porque evita implantar en toda la empresa algo que no aporta. Con lo aprendido se replantea la hoja de ruta antes de seguir.
Sí. El método está pensado para pymes y se adapta al tamaño con el número de horas al mes. En una empresa pequeña el diagnóstico es más corto y los procesos clave suelen ser pocos, pero el objetivo es el mismo: que lo que saben el dueño y las personas clave quede escrito, repartido por puestos y al alcance de quien lo necesita.
Consultoría de procesos por comunidad autónoma
En una primera conversación vemos si te encaja la consultoría, solo la plataforma o ninguna de las dos. Te lo diremos con franqueza.